Día de la Mujer Trabajadora

Hoy no te desearé feliz día, ni te daré un regalo de chocolates o te regalaré flores. Hoy no compraré ropa linda para que uses, ni te pagaré un spa o cualquiera de esas cosas, mujer.
Si quieres, hablaremos de los escritos de Simone De Beauvoir o de Emma Golmann, o recordaremos a todas las detenidas desaparecidas de las dictaduras de América Latina. Si lo deseas, conmemoremos a las cerca de 150 mujeres que murieron en el incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York y de como eso cambió para siempre la legislación laboral para las mujeres. Si gustas, hablaremos y lucharemos contra el patriarcado, saldremos a marchar y gritar consignas por la alameda, mientras danzamos al son de las batucadas y caminamos junto todxs esxs mujeres y hombres que desean el fin de toda dominación hacia el ser humano. Si aún te interesa, podemos armar barricadas contra el machismo, arrojar bombas al Estado y destruir la sociedad, acualmente burguesa, que te ha oprimido por decadas, centurias y milenios.
Si te interesa, luchemos juntos, codo a codo por un mundo donde ni mujeres, ni adolescentes ni niñas sean victimas del abuso patriarcal, de la trata de blanca, del trafico de personas, de la migración obligada, de la guerra, la pobreza, el hambre, la desdicha, la cultura de la violación y tantas otras cosas que hemos arrojado sobre ti como un castigo eterno.
Si quieres, quememos el Génesis y hagamos una pira donde arrojaremos la idea de la mujer pecadora, culpable y bruja, arrojaremos las religiones y usaremos ese fuego para quemar las iglesias que te desean sumisa y devota. Usemos esa pira para hacer arder el machismo y la idea de mujer, creada por un mundo capitalista.
Pero no te regalaré flores, ni chocolates, ni productos cosmeticos, ni una ida al spa, ni nada que te haga creer que eres una delicada flor o un princesa en busca de un principe, sino que te observaré libre de ser lo que quieras ser, como quieras serlo y donde quieras serlo. Te ayudaré a sacarte las cadenas de los colgantes y pulseras, de la obligación materna y de tu papel secundario. Te acompañaré en tu caminar revolucionario, feminista y libertario hacia un mañana emancipado.
Hoy no hay nada que celebrar, solo recordar las luchas y continuar peleando. Este no es día de darte flores, sino de sembrar para un mañana mejor…

Espero impaciente el día en que te pueda decir: Feliz día, mujer, hoy celebramos tu libertad y la mía.

Porque los perros también tienen cadenas y bozal para no morder a sus amos

Otro once de septiembre… Una fecha que algunos desean guardar en un cajón y que otros no quieren olvidar, puesto que sería olvidar a cientos de seres queridos que murieron a manos de los hijos del estado. Muertos en cuerpo y alma porque tras la tortura y el exilio, poco queda de ese ser particular que solías ser.
En este día de conmemoración de la lucha, murió un cabo….
Para muchos anarquistas eso es una especie de triunfo, cómo si la libertad fuera a llegar el día en que el último paco caiga muerto por las armas de los libres… Pero eso es una falsedad brutal, es el mayor engaño de todos, puesto que nos hace olvidar el objetivo último de nuestra lucha: la liberación de todos los hombres. Hasta que no llegue el día en cada hombre sobre la faz de la tierra sea efectivamente libre de sus cadenas, los anarquistas no podremos sentirnos satisfechos y tranquilos. Nuestro deber es la abolición de toda forma de autoridad y opresión, es la destrucción de las cadenas físicas y mentales que evitan que cada niño, mujer y hombre pueda desarrollarse al máximo, pueda dirigir su vida, pueda tener una vida digna y acorde a su necesidad y a su imaginación…
Hoy, nuestro mayor enemigo es el estado, herramienta infame de los poderosos para controlar a las masas. Y para ello, alimentan de desigualdad a nuestra sociedad, llenan de patria, orden, obediencia y sumisión las cabezas de enormes grupos de personas que comienzan a ver en la protección del estado (sus cadenas y carceleros) una forma justa de vida, un modo digno de existir. Ocurre un síndrome de estocolmo masivo, donde los esclavos nos enamoramos de nuestro raptor y le protegemos. Nos alistamos al ejército, nos sumamos a la armada, nos unimos a carabineros.. Y luchamos con nuestros vecinos, primos y madres, para proteger al mayor de los captores, de quienes deciden llevarlo a juicio ante la sociedad, en el cual será encontrado culpable de servir a grandes intereses, lejanos del ser humano, del pueblo, de la vida.
Así, el estado cuenta con un ejército dispuesto a dar todo por custodiarle así como por mantener la propiedad privada, base de su existencia.
Pero, si estos humanos mueren en el acto de su deber ¿ Es momento de regocijo, para nosotros, los anarquistas? ¿O es el momento de reflexionar y decir “otra víctima más del estado y sus dueños”? 

Una vez se nos dijo: ama a tu enemigo, pero ¿fue un llamado al pacifismo y a la apatía? Más buen, al entender que no hay dicha en la destrucción de nuestro enemigo, sino un momentos de silenciar el corazón y entender que es otra víctima más, de un mundo dominador, segregador y destructor de sueños. Un mundo de dominadores y dominados.

Es, por esto, que nuestra labor es la más dura. No somos marxistas luchando contra una burguesía objetiva, buscando crear una nueva clase social (la política), sino anarquistas, que buscamos la liberación de cada ser humano que habita este mundo y eso toma muchas formas, incluido batallar contra quienes buscamos liberar, hasta que entiendan que no somos el enemigo, sino que venimos a retirar el bozal y la cadena para que muerda a quien (dice) le da de comer

Opertura

Esta es la primera entrada y su finalidad es simplemente saludar y bienvenir a todo viajero que aterrice en estos sectores.

Bienvenidos amigos, compimpas y humanos varios

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